Desgarros Musculares
(Rotura de fibras musculares)
Son roturas del tejido muscular, más o menos extensas (la gravedad depende del área afectada). Puede ocurrir en cualquier músculo, pero de cara a la práctica de las artes marciales, la bestia negra en todas aquellas en las que se dan patadas altas es la rotura de los músculos de la cara interna del muslo (el famoso estirón). En la figura se muestran los músculos candidatos más probables a sufrir roturas. En cuanto a disciplinas, los practicantes de Karate, Tae Kwon Do, y estilos similares son los más propensos.

Síntomas:
Dolor
repentino, agudo e intenso (cualquiera que lo haya sufrido alguna vez lo
identifica inmediatamente: parece una puñalada), localizado en un punto
muy concreto. Desde el momento en que se produce resulta muy doloroso,
cuando no imposible, hacer cualquier movimiento con ese músculo.
En los casos leves (roturas pequeñas), el dolor es la única señal. En
casos más graves (desgarro de todo un músculo), se produce también un
hematoma bastante aparatoso, debido a la hemorragia interna. Si el dolor
es muy intenso puede aparecer un componente de shock, con mareo y sudor
frío, pero esto es menos frecuente.
Causas directas:
Mal entrenamiento de la elasticidad.
Intentar dar patadas laterales o circulares lo más alto posible, sin tener en cuenta nuestras limitaciones físicas.
Esto se explica con más detalle al final de la página, al hablar de la prevención y lo que no se debe hacer.
Primeros auxilios y convalecencia:
Mucha gente, si el estirón no es muy doloroso, se limita a interrumpir el entrenamiento por ese día (incluso algunos continúan la clase). Esto es una "machada" que no tiene sentido. Un estirón mal curado puede hacerte perder en 5 minutos la elasticidad conseguida con mucho esfuerzo durante meses de entrenamiento. Y además queda una lesión mal curada, que puede repetirse más adelante. Es mejor "perder un poco de tiempo" en el momento, y tomarse el descanso necesario, antes que echar a perder muchos meses de trabajo. Esto es lo que hay que hacer:
Lo primero de todo, aplicar hielo sobre
la zona dolorida. A veces no es posible tener hielo en el gimnasio,
por lo que se tratará de enfriar el músculo lo mejor posible
(toallas empapadas en agua fría, una lata de refresco si hay una
máquina dispensadora, lo que sea... lo más frío que se encuentre).
Esto reducirá la inflamación y disminuirá o cortará la hemorragia si
existe. Ha de mantenerse el frío durante unos 10 o 15 minutos.
Colocar un vendaje compresivo alrededor
del muslo y hasta la ingle. En todos los gimnasios debería de haber
un botiquín, y contener vendas elásticas (las que no se estiran no
sirven). Después de unos 20 minutos se quita el vendaje, se deja
descansar 5 minutos, y se vuelve a poner.
No se debe aplicar calor. Esto aumenta la hemorragia.
En
estirones leves (la gran mayoría) esto es suficiente. Además, por
supuesto, de reposar al menos una semana, antes de reanudar el
entrenamiento (y por supuesto, abstenerse de dar patadas altas en un par
de semanas más). No hay que tener prisa por entrenar al día siguiente, a
la larga se ahorra tiempo y problemas con un descanso que permita la
curación. El que puedas salir por tu propio pié del gimnasio, 20 minutos
después del estirón, no significa que no haya pasado nada.
Los casos más graves son muy fáciles de identificar: la persona
lesionada no puede ni caminar, y el dolor apenas se reduce después de
usar el hielo y las vendas. Esto ya sale del ámbito de estas páginas:
manteniendo el vendaje y procurando no mover ni tocar la zona dolorida,
se debe acudir al médico. De entrada se puede anticipar que la
recuperación será larga, así que conviene tomárselo con calma y obedecer
las instrucciones que dé el traumatólogo.
Aunque no se llegue al extremo de no poderse mover, si 24 horas después
continúa la inflamación y el dolor fuerte, conviene ir al médico
(atención: dolor fuerte. Es normal tener la zona ligeramente dolorida
durante un par de días).
Prevención:
Los
momentos más delicados son al comienzo y al final de las clases. Al
principio, porque el músculo aún no se ha calentado lo suficiente.
Al final, porque el cansancio y la deshidratación pasan factura.
Siempre hay que calentar bien antes de
comenzar el entrenamiento. Y no se deben practicar patadas
circulares o laterales justo después de calentar. Conviene empezar
con otras técnicas para que el movimiento lleve a los músculos al
punto óptimo.
En frío, no se debe intentar lanzar
patadas de estos tipos buscando la mayor altura posible. Además, eso
de buscar "patear la cara del contrario" debe reservarse para el
gimnasio, para pulir la técnica y aumentar el control y el
equilibrio. En una situación de defensa personal callejera, es más
práctico limitarse a patear rodillas (¡y más efectivo!). No tiene
sentido dejar K.O. al agresor rompiéndose una pierna.
Un fallo común entre novatos es que
después de practicar elongaciones (entrenamiento de elasticidad,
normalmente hecho al final de las clases), y asombrados por tener
las piernas abiertas casi 180º, cuando se levantan piensan: "voy a
patear, a ver hasta donde llega la patada, ¡tiene que quedar de
cine!". Lo que queda de cine es el aullido de dolor que lanzan al
rasgarse los músculos del muslo. Una cosa es ir abriendo las piernas
milímetro a milímetro, durante varios minutos, y otra patear de
golpe. Además, después del estiramiento forzado mientras se hacen
elongaciones, el músculo está más frágil que un papel de fumar.
Si se suda mucho, conviene beber algo
durante la clase (mejor si son bebidas isotónicas), para mantener la
hidratación.
Por último, pero no menos importante, practicar las técnicas correctamente. Existe una forma correcta de pegar ciertas patadas, y para eso se va al gimnasio, para aprenderla. Es mejor pegar patadas bien, aunque bajas, que no forzar la posición para que suban más alto, y hacerlas mal.

En la unión de todas las articulaciones del cuerpo existen los llamados ligamentos, una especie de cordones fibrosos que unen los huesos entre sí y dan estabilidad a las articulaciones. La lesión de estos ligamentos se denomina esguince. Un esguince se produce al estirar o forzar en exceso los ligamentos, lo cual puede ocurrir cuando la articulación sufre un golpe o una torsión forzada. En la figura se muestran las zonas más predispuestas a sufrir esguinces (tobillos, rodillas y muñecas, además de las articulaciones de los pulgares de manos y pies). Ningún arte marcial está libre de esta lesión. La causa específica puede ser muy variada, pero hay dos grupos: a consecuencia de golpes (pulgares de manos y pies, principalmente) y a consecuencia de torsiones (muñecas, rodillas y tobillos).
Síntomas:
Dolor intenso en la articulación, que suele impedir casi por completo el movimiento de la misma. Inflamación de la zona afectada. Se distingue fácilmente de una luxación o fractura (que se pueden producir por las mismas causas) ya que no aparece deformidad en la articulación: aparte de la hinchazón el aspecto sigue siendo normal. Puede aparecer un hematoma si se ha roto algún vaso sanguíneo, pero es menos frecuente.
Causas:
La
causa es siempre estirar el ligamento más allá de su límite de
elasticidad. Si se fuerza la articulación a un movimiento que va más
allá de su límite normal, lo primero que se resiente son los ligamentos.
De todas las causas que se listan a continuación, el que se produzca un
esguince, una luxación, o una fractura, es simplemente cuestión de
intensidad.
Practicando artes marciales, lo más frecuente es:
Los dedos de los pies pueden esguinzarse
al dar un golpe con el pié descalzo, si por accidente recibe el
impacto el dedo.
Tobillos y rodillas sufren en barridos y
al lanzar patadas, si la técnica no se ejecuta correctamente. En
especial, una patada circular mal hecha, sin girar el pié apoyado en
el suelo, puede esguinzar los ligamentos de la rodilla. También a
consecuencia de un salto o una caída puede uno torcerse un tobillo
violentamente, causando el esguince.
Un puñetazo mal dado (en un estilo
"duro") es tan capaz de provocar un esguince de muñeca, como forzar
en exceso una llave (en un estilo "suave").
Los pulgares de las manos están muy expuestos: si se hace combate y en ataques o defensas no se cierra bien el puño, dejando el pulgar "flojo", basta un roce desafortunado para provocar el esguince. También, si se practica un agarre y el contrario se libera con demasiada fuerza o no le tenemos bien sujeto, la articulación del pulgar se puede retorcer.
Primeros auxilios:
No es muy
complicado: aplicar frío (si se dispone de hielo, mejor). A continuación
poner un vendaje compresivo (con una venda elástica) en la articulación
afectada. Inmovilizar lo mejor posible, e ir al médico para que haga un
diagnóstico exacto del alcance de la lesión.
Es importante actuar rápido e ir al médico, aunque no duela demasiado y
la articulación se pueda mover ligeramente. Un esguince mal tratado
puede hacer perder movilidad en la articulación. Además, los ligamentos
quedan debilitados y se aumenta el riesgo de repetir la lesión pasado un
tiempo.
En el caso de las rodillas, la situación es especialmente grave, ya que
es una articulación muy compleja: uno de los músculos del muslo que
llegan a la rodilla (llamado vastus medialis) se deteriora rápidamente a
partir de las 6 horas posteriores a la lesión; el resto de los músculos
del muslo empiezan a estropearse a partir de 24 o 36 horas. Por
supuesto, un pequeño esguince no causa estos problemas de deterioro
muscular, pero es el médico quien ha de decidirlo.
Un aspecto curioso de los esguinces es que se suelen producir a pares,
con algunos días de diferencia. Es decir, si nos esguinzamos el tobillo
derecho, hay muchas posibilidades de que algunos días después ocurra lo
mismo con el izquierdo. El motivo es sencillo, y solo les ocurre a los
impacientes: cuando alguien vuelve a entrenar sin estar bien curado,
para evitar dolores en el miembro lesionado, tenderá a hacer trabajar
más al opuesto. Esto solo lo evita el sentido común y el esperar a
curarse bien de las lesiones, antes de volver a entrenar.
Prevención:
La gran mayoría de las lesiones se pueden evitar calentando bien y ejecutando las técnicas correctamente.
Calentamiento: Es lamentable, pero en la
mayoría de los gimnasios no se hace un calentamiento suficiente de
las áreas mas susceptibles de sufrir esguinces. En muchos sitios,
las clases de artes marciales duran una hora, y practicar un
calentamiento completo podría ocupar entre 20 y 25 minutos. Por ello
se tiende a "abreviar", limitándose a girar un poco muñecas,
rodillas y tobillos, antes de pasar a otra cosa.
Si los alumnos tienen menos de 18 o 20 años, eso suele ser
suficiente, ya que a esa edad el cuerpo tiene, en general, una buena
elasticidad en las articulaciones. La responsabilidad es de los
profesores, que en función de la gente que tiene en sus clases, y de
las características del estilo de lucha practicado, han de decidir
si es conveniente hacer un calentamiento más completo en esas zonas,
y decidir los ejercicios a realizar.
Ejecución correcta de técnicas: Dar un puñetazo con la muñeca floja
es la mejor manera de hacerse un esguince, o incluso dislocársela.
Dar una patada, descalzos, con la punta de los dedos, tiene
resultados "excelentes" sobre la integridad del pulgar del pie.
Podría seguir la lista, pero no es necesario: Todas las técnicas
tienen dos formas de hacerse: la correcta y la incorrecta. Con la
primera no te lesionas. Es así de simple.
Un último consejo: para aquellos que ya han sufrido un esguince, al volver al entrenamiento y durante una temporada, es muy recomendable usar un vendaje compresivo durante las clases, o muñequeras, rodilleras o tobilleras. El vendaje preventivo es la mejor manera de que no se vuelva a reproducir la lesión.
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Aunque se trata de dos problemas diferentes, las causas son similares, y lo que se puede y debe hacer, tanto para prevenir como para efectuar los primeros auxilios, es bastante parecido. Por tanto se tratan conjuntamente en esta página.
Síntomas:
En las luxaciones se sienten fuertes dolores, y suele haber una
hinchazón visible. El que la sufre se ve incapaz de realizar
cualquier movimiento de la articulación o, al menos sufre una
limitación de movimiento de la zona. En las más graves se
evidencia una posición antinatural de la articulación. Causas:
Una mala caída puede resultar en luxación o fractura. En
particular, las luxaciones pueden producirse por movimientos
bruscos y, en las artes marciales donde se practican técnicas de
agarre (llaves), una mala ejecución o un exceso de entusiasmo
por parte del practicante, puede lesionar al contrario. Las
fracturas pueden producirse por golpes, por fatiga y por
sobrecarga (ojo al levantar pesas o cargar con un compañero). Primeros auxilios y convalecencia:
En ambos casos es muy poco lo que se puede hacer: La norma
general es inmovilizar lo mejor posible y acudir a un hospital
de urgencias, a toda velocidad.
En cuanto a la
convalecencia: Prevención: En principio no hay prevención que valga. Por definición, se trata de accidentes. De modo que casi todo lo que sigue son simplemente consejos generales para no accidentarse en el Dojo:
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En general no se trata de una lesión grave, pero es francamente molesta, y cuando se produce impide entrenar durante varios días. Síntomas: Además del dolor persistente en el músculo, al tacto se le nota endurecido y tenso. El dolor no es agudo, pero es constante. A veces al cambiar de posición se calma ligeramente, pero nunca desaparece del todo. Según el músculo concreto donde se produzca, puede haber dificultades para moverse con naturalidad. Causas:
Por regla general, sobreesfuerzo del músculo o agotamiento por
un ejercicio intenso sin suficiente tiempo de recuperación (por
ejemplo, entrenar varias horas, intensamente y a diario: los
músculos no tienen tiempo de recuperarse del esfuerzo, y
cualquier sobrecarga provoca la contractura). Primeros auxilios: El objetivo principal es relajar el músculo:
Prevención:
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Causas:
Al ejercitar un músculo por encima del nivel de esfuerzo al que
está acostumbrado, o al volver al gimnasio tras un periodo sin
ejercitarse (por ejemplo tras unas vacaciones), los músculos
producen ácido láctico como producto de deshecho. Al enfriarse
el músculo tras el entrenamiento, este líquido se solidifica
mezclado entre los haces de fibras musculares (toma la forma de
agujas pequeñas, y de ahí el nombre de agujetas). Síntomas: Dolores musculares y dificultades para realizar recorridos completos del movimiento de alguna articulación (por ejemplo, si se producen en los bíceps, a veces es imposible estirar el brazo completamente). Si se producen microdesgarros, el dolor puede ser intenso (tipo "pinchazo"). Primeros auxilios:
Si no se hace nada al respecto, desparecen alrededor de una
semana después. Si las molestias son soportables, reanudar el
entrenamiento ayuda, ya que se vuelven a fundir los cristales de
ácido láctico. Sin embargo, la nueva sesión de ejercicio ha de
ser de intensidad moderada, para evitar que al día siguiente
sean peores aún. Prevención:
Si no estás en forma, evitar que las primeras sesiones de
entrenamiento sean muy intensas. En general, evitar los aumentos
bruscos de intensidad del ejercicio, estés en forma o no.
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